…. decidió emprender este oneroso y complicado viaje. En aquel periodo necesitaban dos días para cubrir aproximadamente mil Kilometros. Esto porqué la autopista para quien proveniba de Napoles terminaba en Padova y desde allí la carrettera era estatal, traficada por los camiones. Por eso se tenía que avanzar con prudencia, tambíen porqué en nuestro mítico “Fiat Millecinque” blanco sobrecargado de maletaan s y bicicletas viajábamos en cinco personas, es decir mi padre y mi madre, mis dós hermanos y yo que tenía solo cinco años. Por eso no se podía conducir demasiado rapido. Mi tio os encontró un alojamiento y, en una lluviosa tarde de augusto, después haber Ano 1970 (San Sigismondo - Val Pusteria - Bolzano - Alto Adige)pernoctado en Padova y honrado S.Antonio por la mañana, llegábamos en San Sigismondo. El piso no se encontraba y poas personas hablaban italiano, pero mi tio os indicò la dirección.

Fuimos alojados en el piso de una señora que os alquiló dós habitaciónes con el uso de la cocina a la primera planta. Esta señora, juntas a los hijos y nietos, os acogió gracias a mi tio, pero desde entonces ha sido un crescendo de estimación y cariño recíproco y hoy la trato como si fuera una abuela adoptiva.

Eran tiempos críticos, en el pueblo no había mucho bienestar y también a nivel político el clima en Sudtirolo era caliente, pero nunca teníamos problemas y en pocos días, no obstante no nos podíamos entendernos muy bien, deveníamos como de familia.

Comíamos en una Pensión – Restaurante en la carrettiera estatal, facilmente alcanzable andando por un hermoso sendero a través de los campos. Hoy aquella Pensión-Restaurante no existe, pero yo me acuerdo muy biAno 1969 (San Sigismondo - Val Pusteria - Alto Adige) en de ella, ha sido el lugar de muchos días de vacaciones y me ha visto crecer, junto con el pueblo. Ha sido testigo de muchos juegos, peleas y amistades entre chicos.

En los primeros años no había mucho de organizado desde el punto de vista turístico, pero las excurciones que  todos los días hacíamos en lugare de una belleza no describible, os satisfaceban junto a la exquisitez de produco naturales como leche, mantequilla, setas, “speck” y muchas otras cosas que entonces comprábamos directamente en los “Masi”, donde eran utilizadas solo por uso doméstico. Me acuerdo de que la televisión, excepto la “cadena nacional”, no se recebía, la corriente electrica sufría de oscilaciones que mandaban en avería los equipos eléctricos, sobre todo cuando llovía, ya que el pueblo era servido por una pequeña central alimentada por un arroyo.

Las carretteras asfaltadas eran pocas y el tren era de vapor, pero la tranquilidad y la alegría eran grandes y no nos hacían pesar la falta de nada, no obstante de que también telefonar era dificil.

Ir de setas os obligó a comprar un equipaje adecuado. Botas, piolet y calzoncillo tirolés de gamo, junto a jersey y sombrero con estrella alpina entraron en nuestro cotidiano. Desde entonces han pasado muchos años, pero cada año, sin solución de continuidad, he vuelto a San Sigismondo, con mi familia, con parentes, amigos, mujer, y muchas han sido las amistades que he hecho durante las vacaciones pasadas.

Desafortunadamente con el tiempo muchas de las personas che frecuentaban San Sigismondo no puedon hacerlo hoy….pero talvéz están ahí de todo modo. Todavía hoy vuelvo con placer para poder paras algún día tranquilo, ver los amigos del pueblo, siempre cariñosos, y dar un saludo a mi Abuela adoptiva.

Texto: Flavio Boccagna

Traduccion del Espanol:
Mariateresa Ingenito